No solo los grandes sino también los pequeños que pasan por la escena deben contar su cuento. Aunque es cierto que, en un contexto cósmico,  ni los unos ni los otros realmente importan,  contar el cuento demuestra la voluntad que tiene el hombre de documentar su paso por la vida, dándole algún sentido. Lo que sigue es mi aporte. Complementa la primera parte de mis memorias, publicadas bajo el título: “El Petróleo viene de la Luna”.  Mucho de lo que aquí escribo está relacionado con la industria petrolera venezolana. Sobre todo le he dado especial atención al grave problema de la corrupción en esta industria, porque la PDVSA de la época de Hugo Chávez ha sido un nido de terrible podredumbre, algo que no debe ser olvidado por los venezolanos que quieran explicarse la razón de nuestro colapso nacional durante los años del chavismo.   

Si hay alguien que se sienta ofendido o injustamente tratado en estas páginas, estaré dispuesto a considerar sus argumentos y a hacer las rectificaciones necesarias en caso de estar equivocado. Estas páginas están basadas en el principio de que la corrupción no es un concepto abstracto sino que existe porque existen los corruptos y ello y ellas tienen nombre y apellido. He tratado de documentar lo mejor posible mis denuncias y me declaro el único responsable por lo que aquí digo, lo bueno y lo malo. 

Estas son mis memorias ciudadanas. Ojalá que muchos compatriotas se sientan inclinados a hacer lo propio, a fin de que los venezolanos del futuro puedan tener una visión lo más diversa posible de estos terribles tiempos.